domingo, 14 de octubre de 2007

Miraflores

Verónica es una pequeña amiga de ojos grandes. Aquí, nos habla del Miraflores que su madre recuerda, un distrito de grandes cambios o permanencias.

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Por: Verónica Gonzales Stuva


“En la época en que tenía alrededor de 15-16 años, había pocos taxis, había micro colectivos, que ahora otra vez hay, que iban del Centro de Lima a Miraflores. Estaba la Calle de las Pizzas… pero por ahí pasaban carros, hoy no. Recuerdo que había campeonatos de básquet, en ese colegio que ahora es el Champagnat, los sábados en la noche. La puerta de ese coliseo quedaba por el lado de la Calle de las Pizzas. Entonces, los sábados, saliendo de los partidos, nos quedábamos por ahí comiendo pizza. En esa época todo era de pizzas de verdad, no como ahora que preparan otras cosas sino pizzas de verdad. Las calles estaban llenas de hippies que vendían sus cosas, no como ahora que está todo ordenado. Ellos vendían joyas y cosas hechas por ellos mismos; vendían en el suelo, en el centro de Miraflores. Estaban los cuadros pero no de una manera ordenada, sino como los hippies: todos tirados. Lo que ahora son los paseos, eran pistas y por ahí pasaban los carros. La gente caminaba, paseaba, comía pizza.
Aparte estaba el Centro de Lima, pero Miraflores tenía mayor movimiento de lo que tiene ahora. Ha regresado el movimiento… siempre ha tenido movimiento… pero en esa época era lo único. No había San Isidro, Larcomar… no… era la Calle Larco. Existían las wats (o no me acuerdo bien el nombre) que eran las discotecas. Había Las Rocas, que era otra discoteca, pero quedaba en San Isidro. Pero para ir a una discoteca tenías que tener 21 años… ahora van hasta chicas de 15… no sé si es eso o que mi papá no nos dejaba salir a la calle. Más allá de las 9 de la noche era un escándalo salir a la calle. Antes había poca vida nocturna. La gente salía hasta temprano, se metía a su casa y dormía. ¿Hasta las 4 de la mañana? Año nuevo nomás… no sé si era yo o que mi papá era un fregado o si realmente la gente era así… Así lo veía.
Estaban las grandes tiendas Oeshle, Tía, Sears (no era Saga). Tenías pequeños restaurantes, no como ahora que hay KFC, Bembos… eso no existía. Recién llegaba.
No sé en qué momento se malogró Miraflores y la gente dejó de ir. Dejó de ser el centro realmente.
Ahora están los food courts; todo está más ordenado, porque era un desorden. Los ambulantes ya no están en la calle… antes todo se llenaba de ambulantes. El tráfico es ordenado. La municipalidad se preocupa de que haya espectáculos, limpieza. Vigila el ruido de las calles. Por la Calle de las Pizzas, ahora no pasan carros. No sé como será el coliseo porque ya dejé de ir… pero… por ahí ya no pasan carros. Hay otro tipo de restaurantes, hay más discotecas. Ya no hay hippies.
Es una época más ordenada…”

Más que solo uno

Este blog podría tener muchas caras.

Ciertamente, eso estaría más acorde con lo complejo y difuso de la ciudad. Con esas neblinas que dibujan, ocultan y resaltan los rincones limeños buena parte del año. Con las más de ocho millones de caras que cada día miran y caminan en el mismo lugar.



Por ello convencí a unos amigos para que escriban relatos de sus diarios paseos por Los Reyes. Los iré presentando de a pocos. Así, en este espacio, mis impresiones se verán enriquecidas con las suyas. Me parece bien. Un blog suele ser siempre un proyecto personal, pero en el caso de este y el tema que quiere atrapar, siento que las cosas deben variar un poco. Porque -a fin de cuentas- allí está lo rico, en Lima todos somos diferentes.

viernes, 5 de octubre de 2007

Del ser "limeño" y la razón de ser de este blog


"Limano" o "limense" son los gentilicios que la Real Academia prefiere y sugiere pero es "limeño" el término que los habitantes de la Ciudad de los Reyes nos hemos acostumbrado a-y empecinado en- utilizar.

Hace tiempo que un "limeño" dejó de ser el que nació en esta ciudad de más de 400 años (o más si nos ponemos prehispánicos) y utilizaba tranvía, comía mazamorra y tenía una familia que vivía en la misma casa dos siglos atrás. Ahora, uno de cada tres peruanos vive a orillas del Rímac, el Chillón y el Lurín y en ese mismo lugar -para bien o para mal- se desarrolla la política, economía e historia del Perú. La ciudad se ha vuelto más dinámica con una oferta cultural más amplia y ha crecido por todas partes. De otro lado, desde que cada rincón del Perú puede representarse en su capital, el sentimiento de pertenencia trasciende a la casualidad del nacer. Limeño ya no es solo el que nace sino el que se hace en esta multiforme ciudad.

Esta página pretende ser un espacio para comentar Lima y volverla -quizás- más sorprendente para ojos propios o ajenos. Donde algunos limeños puedan comentar lo que aman y odian de esta ciudad que puede ver atardecer al mar.